Alcazar de los Reyes Cristianos, visita obligada en Córdoba

El Alcázar de los Reyes Cristianos se encuentra en Córdoba, España. Es un antiguo palacio musulmán, construido por la dinastía nazarí en 1328. El Alcázar se construyó para servir de fortaleza militar y palacio real. Fue la sede del poder de los gobernantes moros de Córdoba, sirviendo de residencia y punto central de poder hasta que fueron derrocados por los Reyes Católicos en 1492.

Actualmente forma parte de los hitos históricos islámicos de España.

Historia

La fortaleza original fue construida por los romanos, antes de su ocupación de Iberia. A lo largo de su rica historia, el lugar ha visto a diferentes gobernantes. Se calcula que el Alcázar comenzó a construirse entre el 786 y el 940 d.C., sirviendo como fortaleza militar y hogar de los gobernantes españoles. En 1031, después de que los moros arrebataran Iberia a los cristianos, identificaron el Alcázar como un lugar privilegiado para construir un nuevo palacio. Poco a poco lo transformaron en un extravagante palacio añadiendo jardines y fuentes que rivalizaban con los de otras regiones de su imperio. El primer rey de Córdoba que vivió allí fue Al-Hakam II, tras el traslado de su familia a la ciudad en 1002.

Alcázar de Córdoba

El palacio se convirtió en residencia real en tiempos de Muhammad I, conocido como al-Mutamid, que reinó de 1069 a 1091. Sacó la residencia real del palacio de Madinat al-Zahra y la trasladó a una modesta casa del Alcázar. Ordenó amplias reformas y la convirtió en su residencia y corte preferida. Los gobernantes cristianos no pudieron mantener su mantenimiento durante mucho tiempo, ya que fueron expulsados repetidamente por rebeliones, disturbios, tormentas, terremotos, inundaciones y un maremoto. El primer rey cristiano que residió en el Alcázar fue Fernando III de Castilla, que se trasladó allí tras su conquista de Córdoba en 1236.

Sirvió de fortaleza militar durante el tiempo en que fue palacio real. Se construyó para ser impenetrable desde todos los lados debido a su altura y a su diseño circular.

Después de que Fernando III capturara Córdoba, convirtió el antiguo palacio musulmán en una residencia que reflejara el nuevo y poderoso papel de su reino en Iberia. Eliminó la mayoría de los elementos islámicos y añadió muchos símbolos católicos para representar su poder sobre la región. Su hijo, Alfonso X, renovó partes del Alcázar y construyó una capilla que se mantiene en pie. El Alcázar alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XII y XIII, cuando sirvió de residencia real a los gobernantes españoles Fernando III de Castilla, Alfonso X de Castilla, Pedro I de Castilla y Pedro II de Aragón.

No fue hasta 1821, cuando el último rey de España, Fernando VII, trasladó la residencia real a otro lugar, que se abrió al público. La Junta de Andalucía adquirió el Alcázar en 1921 y desde entonces ha sido objeto de varias restauraciones.

Hoy en día sigue habiendo un gran debate sobre la conveniencia de conservar la importancia histórica de la arquitectura del Alcázar. Hasta 2008 se han llevado a cabo proyectos de restauración.

Alcazar de los Reyes Cristianos

Partes del castillo

Hay cinco zonas principales del castillo que se han conservado bien: el Palacio de los Moros, la Torre de los Embajadores, el Patio de los Arrayanes, los Baños Árabes y el Patio del Crucero. El Palacio es de diseño morisco con una típica galería porticada decorativa en el primer piso, con una pequeña habitación en cada esquina. En la segunda planta se encontraba la residencia del rey. La torre es de planta trapezoidal y se construyó en época almohade, aunque algunas fuentes la datan hacia el año 1300. Originalmente tenía una función defensiva, además de la estética, ya que desde la distancia parece un pequeño minarete. El tercer piso se añadió en el siglo XIII y se caracteriza por un doble arco de herradura con incrustaciones decorativas de azulejos que forman un diseño arabesco.

El Patio de los Arrayanes ha sido completamente restaurado desde su estado original, cuando se utilizaba para actividades de ocio como tomar el té y jugar al ajedrez. Los Baños Árabes eran utilizados por los habitantes del palacio y los visitantes para relajarse y refrescarse. Se centran en una cámara central de estilo romano con arcos de ladrillo apoyados en pilares, que están adornados con decoraciones de diseños florales en estuco.

Lo primero que se observa al entrar en esta fortaleza es su extraña construcción. Tiene una forma casi rectangular con extensos muros de sillería de piedra y cuatro torres que delimitan las esquinas (la de los Leones, la del Homenaje, la de la Inquisición y la de las Palomas). En su interior hay varias salas dispuestas en torno a patios llenos de flores exóticas bajo frondosos árboles que desprenden aromas tan fuertes que se pueden sentir en la nariz, además de un conjunto de otras hierbas. Los pasillos tienen cúpulas góticas para protegerse de los intrusos que puedan desear lo contrario…

¿Abrumado? Bien, porque aún no he terminado: lo que teníamos ante nosotros era sólo una parte de lo realmente asombroso

El sarcófago pagano del primer cuarto del siglo III muestra un altorrelieve sobre una alegoría del paso al más allá. La puerta principal está abierta y los personajes la atraviesan con antorchas encendidas, uno a uno, mientras dejan atrás este mundo para siempre dejando sólo a los que han pasado antes que ellos todavía entre nosotros.

La Sala de los Mosaicos es una pequeña capilla barroca que destaca por albergar piezas procedentes de las minas de la Corredera Romana. La sala tiene techos abovedados y claraboyas estrelladas a juego con los baños de inspiración árabe que hay debajo, que incluyen tres salas: una con suelo de baldosas para tratamientos de vapor; otra alineada en filas ordenadas designadas como puestos de sauna por grandes letras árabes a lo largo de sus lados para que la gente sepa dónde debe ir durante las horas de baño (que son dos veces al día); también hay una zona abierta con asientos alrededor de cuatro mesas largas hechas completamente de mármol de origen local cuando es posible -estas eran usadas principalmente por la nobleza que podía permitirse tales lujos en lugar de los plebeyos como nosotros-.

El Patio Mudéjar es un lugar cautivador que le hará sentirse relajado y rejuvenecido. Los canales están bordeados de exuberantes plantas, mientras que las baldosas de mármol cubren el suelo dando un aire de lujo a la altura de su belleza: ¡este Alcázar cordobés fue realmente construido para la realeza!

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